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La nueva frontera: economías de bajo ingreso en rápido crecimiento
Vie, 23/05/2014 - 14:41

Min Zhu

El empleo y el crecimiento, ¿son inseparables?
Min Zhu

Min Zhu es Director General Adjunto del FMI. Anteriormente se desempeñó como Asesor Especial del Director Gerente del Fondo Monetario Internacional. Nativo de China, fue Subgobernador del Banco Popular de China. Antes de su servicio en el banco central chino, se desempeñó como vicepresidente del grupo ejecutivo y responsable de finanzas, entre otros cargos. Zhu también trabajó en el Banco Mundial y fue profesor de Economía en la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Fudan. Recibió un doctorado y una maestría en Economía de la Universidad Johns Hopkins.

Existe un grupo de países de bajo ingreso en rápido crecimiento que está captando el interés de los inversionistas internacionales: las denominadas economías de frontera. Comprender cuáles son, en qué se diferencian y cómo han alcanzado su estado actual son temas importantes para la economía mundial porque estas economías combinan un enorme potencial con grandes riesgos.

Cuáles son. Lo primero que hay que señalar es que algunos de estos países ya se cuentan hoy entre las economías de ingreso mediano bajo. Aunque todavía no existe una definición formal, en términos amplios estos países han profundizado los mercados financieros, y ese es efectivamente el caso de Bangladesh, Kenya, Nigeria, Mozambique y Vietnam.

También han podido recurrir a los mercados internacionales de capital, y en este grupo se encuentran Bolivia, Ghana, Honduras, Mongolia, Nigeria, Senegal, Tanzanía, Vietnam y Zambia. Sus mercados, sin embargo, no son ni tan profundos ni tan líquidos como los de los mercados emergentes, pero en comparación ofrecen mayor rentabilidad y las ventajas de una cartera diversificada.

Cómo llegaron. Muchos países de frontera están creciendo a ritmo veloz, en la mayoría de los casos gracias a sus esfuerzos sostenidos por lograr la estabilidad macroeconómica y al establecimiento de instituciones que promueven la actividad empresarial (gráfico 1). Estas economías también han hecho esfuerzos significativos por reducir la inflación a través de una política fiscal y monetaria prudente (gráfico 2).

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La mayoría de estos países han avanzado en la formulación de un marco sólido de políticas, la reducción de la burocracia excesiva y la flexibilización de las restricciones comerciales. Las reformas encaminadas a cambiar la estructura económica han contribuido a hacer aflorar el potencial, por ejemplo mediante el mayor peso que ha adquirido el sector de los servicios en países como Tanzanía y Kenya. En muchos países, el alivio de la carga de la deuda durante la última década liberó fondos que pudieron destinarse a inversiones en capital físico y humano. Varios países se beneficiaron de la Iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados, en tanto que otros, como Kenya, Mongolia, Nigeria y Vietnam, recortaron la deuda al margen de esa iniciativa.

Estos países han profundizado los mercados financieros a un ritmo veloz, y ofrecen más productos y servicios financieros locales que sus homólogos.

Algunos han captado el interés de los inversionistas internacionales a través de su propio mercado de bonos, y varios han emitido bonos soberanos en los mercados internacionales de capital (gráfico 3).

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El acceso a los mercados internacionales de capital significa que estos países pueden captar financiamiento para subsanar lagunas en la infraestructura, como la vial y la ferroviaria, y así dar un renovado ímpetu al crecimiento. Pero, como se señala a continuación, el acceso al mercado también plantea nuevos riesgos financieros que los países deben gestionar con cuidado.

Allende las fronteras. Las bajas tasas de interés, sumadas al desendeudamiento de las economías avanzadas, han empujado a los inversionistas a buscar mayor rentabilidad, orientándose hacia las economías de frontera.

La búsqueda de recursos por parte de las economías emergentes ha contribuido a la mejora de los términos de intercambio y a la escalada de la inversión interna y externa en países ricos en recursos naturales, como Bolivia, Ghana, Nigeria y Mongolia.

La inversión pública interna ha aumentado a medida que el bajo nivel de la carga de la deuda, el nivel favorable de las tasas pasivas externas y el elevado nivel de precios de las materias primas ampliaron el acceso a fuentes privadas de financiamiento más allá de las fronteras nacionales.

Los riesgos y las políticas necesarias para afrontarlos. Estos flujos de capital también significan que las economías de frontera enfrentan una serie de riesgos y retos para la política.

• El acceso al capital privado externo implica que las economías de frontera están sujetas a un mayor escrutinio por parte de los mercados y ha sacado a relucir más debilidades de las políticas macroeconómicas internas, como el debilitamiento de la posición fiscal y externa. Por ende, es importante que las economías de frontera mantengan la estabilidad económica y la sostenibilidad fiscal que han ganado con tanto esfuerzo.

• A medida que las tasas de interés comiencen a subir en Estados Unidos y que la política monetaria se normalice, los flujos de capital encauzados hacia las economías de frontera podrían comenzar a disminuir.

Algunos países que se han beneficiado de la inversión extranjera en los mercados locales de bonos públicos y exhiben significativos desequilibrios fiscales y de la cuenta corriente han experimentado volatilidad cambiaria en los últimos meses y aumento de los diferenciales (gráfico 4).

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El reciente estudio del FMI sobre la gestión de los flujos de capital ofrece un marco de política para ayudar a los países a manejar los riesgos asociados a estos flujos.

• Debido al tamaño limitado del volumen y liquidez de la emisión de bonos públicos de las economías de frontera en los mercados internacionales de capital, el riesgo de que se produzca un cambio de sentido en los flujos de capitales es moderado. Pero las nuevas emisiones podrían conllevar diferenciales más grandes, y los bonos que vayan venciendo quizá no atraigan nuevos compradores con facilidad.

Por lo tanto, es importante perseverar en los esfuerzos por acumular reservas externas adecuadas y reforzar los fundamentos económicos e institucionales, inclusive a través del ahorro interno.

Profundizando las reformas estructurales, entre otras cosas en el sector del trabajo y del comercio, así como mediante la regulación y una mayor inversión, se realzaría la productividad y se ayudaría a estos países a subir en la cadena de valor.

• Aunque las economías de frontera tienen mercados financieros más profundos que algunos de sus homólogos de bajo ingreso, existen varios ámbitos que se podrían mejorar, como la profundización de los mercados nacionales de bonos para permitir una intermediación más eficiente de los flujos financieros.

• También alentamos a los países a vigilar la acumulación de riesgos y a preservar la sostenibilidad fiscal y de la deuda. Los países deberían utilizar el producto de los bonos públicos para proyectos de gran rentabilidad, más allá de que la emisión sea local o en los mercados internacionales de capital.

Las economías de frontera encierran grandes promesas, y la reforma de sus políticas e instituciones es fundamental para que continúe su éxito. Necesitan seguir concentrándose en mantener la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad fiscal y externa, así como continuar mejorando las instituciones para que sean favorables a la actividad de los inversionistas. Los flujos de capital podrían ser una espada de doble filo, y las autoridades deberían aprovechar al máximo las ventajas pero también tomar medidas para afrontar los riesgos conexos.

*Esta columna fue publicada originalmente en el blog Diálogo a Fondo del FMI.

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