
Después de años de espera, el país sudamericano adjudicó el proyecto que revitalizará el transporte ferroviario.
El tren vuelve a tener luz verde en Colombia. Hoy, el Gobierno celebró la audiencia de adjudicación del consorcio que se encargará de construir, rehabilitar, operar, vigilar y conservar el corredor férreo durante diez años. La propuesta es simple, pero urgente: impulsar la intermodalidad, mover grandes volúmenes de carga y disminuir los costos logísticos. Un proyecto que viene de dos décadas atrás y que por fin vio la luz al final del túnel.
El consorcio Estructura Plural Línea Férrea, elegido entre tres oferentes finales del concurso público, deberá pulir este hilo de hierro que conecta el centro del país y la Costa Caribe a través de 25 municipios y cinco departamentos. Para lograrlo, contará con una inversión de $2,27 billones hasta 2035, bajo el modelo de Asociación Público-Privada.
La organización está compuesta de Ortiz Construcciones y Proyectos SA, que posee 75% de la participación, y la completan C.I. Colombian Natural Resources (10%) y Transferport SAS (15%).
El corredor La Dorada - Chiriguaná, de 526 kilómetros, comienza en Caldas y termina en Cesar. A la fecha, cuenta con una inversión de $3,4 billones: $2,6 billones en inversión a largo plazo (Capex) y 795.000 millones en gastos operativos (Opex).
La magnitud del proyecto es tal que el proceso de selección se extendió en dos ocasiones por las exigencias en aspectos legales, sociales y ambientales. ¿Por qué? Para evitar un camino bien conocido por los colombianos: sobrecostos y retrasos que reducen los beneficios en el tiempo.
Cabe recordar que este proyecto ha tenido una larga maduración, una reactivación que comenzó con la Agencia Nacional de Infraestructura en 2022. Si bien ha recibido críticas constructivas, como todo proyecto de gran talante, en general ha contado con un favorecimiento público más que evidente; y es que nadie puede ir en contra de que el país necesita ampliar su portafolio de transporte, antes de que las líneas férreas se sigan oxidando.
El transporte ferroviario de carga ha perdido participación en los últimos años, con un exceso de dependencia en la infraestructura vial. En 2017, 25,2% de la carga nacional se movilizaba en tren, frente a 72% por carretera, según cifras del sector y el DANE. Para 2021, el modo férreo cayó a 18%, mientras que el transporte por carretera subió a 82,5%.
Sin embargo, en 2023, el corredor movilizó 182.000 toneladas de carga. Inicialmente, el Gobierno proyectó un aumento a 194.000 toneladas para 2024, pero la ANI elevó la meta a 220.000 toneladas, un crecimiento de 30 % frente al año anterior y cinco veces más que el promedio entre 2019 y 2022, que fue de 38.100 toneladas.
Según el Departamento Nacional de Planeación, el corredor debería manejar 2,8 millones de toneladas anuales en la próxima década. El Ministerio de Transporte, por su parte, estima que en el corto plazo el volumen alcanzará 1 millón de toneladas, con una meta final de 5 millones.
Empresas de gran calado como el Grupo Familia, Bavaria y, más recientemente, la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), se han sumado a montar carga en los vagones de La Dorada - Chiriguaná.