Pasar al contenido principal

ES / EN

Hidrógeno verde se abre paso en Perú ante la posible llegada de un nuevo marco regulatorio
Martes, Febrero 20, 2024 - 15:30
Fuente: Ministerio de Energía y Minas de Perú

Un nuevo proyecto de ley en el Congreso del país andino abre la discusión en torno a una fuente de energía renovable que aún le cuesta despegar ante la falta de infraestructura y proyectos privados.

Poco a poco, el hidrógeno verde va ganando terreno en Perú: su reputación como fuente de energía limpia y moderna en los países vecinos ha convencido a ciertos empresarios de apostar por esta industria. Por su parte, también se ha manifestado en el debate político con un proyecto de ley. El pasado 18 de enero, la Comisión Permanente del Congreso peruano aprobó el primer texto sustitutorio de la iniciativa que busca promover el uso del hidrógeno verde como combustible y vector energético.

Aunque un obstáculo se presentó recientemente, cuando el 15 de febrero se sometió el proyecto a una segunda votación, pero antes se discutió el cambio de definición de hidrógeno verde en el texto inicial. Resulta que la fuente energética era descrita como “un vector energético producido con tecnologías de baja emisión de gases de efecto invernadero”. En respuesta, la Asociación Peruana de Energía Renovables (SPR) criticó la denominación al afirmar que el hidrógeno verde no posee emisiones de estos gases. En su lugar, se materializa a través de la electrólisis del agua, utilizando energías renovables, como la solar o eólica.

Una vez resuelto este impasse, se espera que el documento sea discutido y aprobado por el Pleno del Congreso de Perú. El incidente puede ser recordado como una anécdota a futuro, pero queda como evidencia del desconocimiento extendido que aún existe en torno al hidrógeno verde en el país andino. De forma paradójica, todo apunta a que la industrialización y exportación de este recurso puede ser una realidad si se promueve con vehemencia.

“En Perú se puede producir hidrógeno verde a precios muy competitivos, porque además para producirlo en bajas emisiones, esa energía eléctrica que se inyecta en el agua debe ser renovable. Y en determinadas zonas, la velocidad del viento es óptima para que el hidrógeno producido sea tan competitivo como otros países, a mediano plazo”, declaró Daniel Cámac, presidente de la Asociación Peruana de Hidrógeno Verde, para AméricaEconomía

En contraste, Cámac opina que no hay incentivos suficientes para la infraestructura de desarrollo renovable en Perú, porque no hay la suficiente demanda ni consumo. Así como el hecho que las grandes mineras mantienen los proyectos energéticos en fase de estudios, sin saltar a la etapa de desarrollo. Para revertir esta situación, el analista considera que debería aumentarse la demanda de hidrógeno verde para que coincida con el potencial de producción. 

“Actualmente, se tienen aproximadamente 55.000 megavatios de capacidad que se pueden producir. Y la demanda actual en Perú, es de 8.000 megavatios por hora. Entonces, tenemos potencial desaprovechado que podría aprovecharse para satisfacer la demanda interna y exportar hidrógeno verde a otras regiones sin suficiente capacidad renovable, como Europa y Medio Oriente”, sostiene Cámac. 

LAS CAUSAS DEL ATRASO

Una vez alcanzado este punto, hay una duda que permanece: ¿cómo Perú ha llegado a un estado de potencial desaprovechado? De acuerdo a Cámac, un desarrollo industrial de amplia magnitud no se puede impulsar sin un marco regulatorio. En ese sentido, el analista asegura que la aprobación en segunda instancia del mencionado proyecto parlamentario es necesaria, pero no suficiente para la industria de hidrógeno verde. Se destacan iniciativas como la Regulación Federal del Hidrógeno (H2) en EE.UU., impulsada en agosto de 2022. Su objetivo era crear el primer incentivo de la historia para la producción limpia de hidrógeno: se otorgaba hasta US$ 3 de desgravación fiscal por cada kilogramo de hidrógeno producido que alcanzara un umbral de intensidad de carbono.

Asimismo, en Perú, escasean proyectos de explotación de combustibles sintéticos, los cuales suponen una suerte de transición entre los hidrocarburos y las energías limpias. Estos consisten en una mezcla de hidrógeno verde y el CO2 que se captura de la atmósfera y que, a la larga, permite producir metano, diésel o hidrocarburos de bajas emisiones. Si bien esta opción resulta menos costosa que el hidrógeno verde, lo cierto es que no se cuenta con la infraestructura necesaria para garantizar una producción importante. 

Finalmente, Cámac se mantiene optimista ante la formación de valles de hidrógeno verde a lo largo del territorio peruano, ya que toman ventaja del clima y relieve del país. Se trata de ecosistemas que buscan facilitar la producción y consumo del hidrógeno. “Este modelo aprovecha las economías de escala y es una forma de ubicar en una zona tanto la oferta como los diferentes tipos de consumo de hidrógeno verde. Hay zonas con mucho potencial como Cajamarca, Moquegua y los valles de la zona central, ubicados en Lima”, sugiere Cámac. 

De hecho, al sur de la capital peruana, a finales de enero, la central termoeléctrica Fénix inició operaciones de la primera planta de hidrógeno verde de este tipo en Perú. Se instaló una planta fotovoltaica y un electrolizador que utilizará agua marina desmineralizada para producir el combustible. Para este hito notable se dispuso de la financiación de Colbún, energética chilena y casa matriz de Fénix. 

En su camino para convertirse en la primera central eléctrica de Perú que produce hidrógeno verde, Fénix buscaba “matar dos pájaros de un tiro”: reducir la huella de carbono de la planta Fénix y además, ser autosuficiente en el consumo de hidrógeno. “Usamos el agua que producimos y la energía renovable que generamos a través de paneles solares en los techos de las oficinas de la planta. Así, tenemos el círculo cerrado”, señala Juan Miguel Cayo, CEO de Fénix, para AméricaEconomía.

Actualmente, la central de Fénix solo puede abastecer consumo interno, sin opciones de exportar el hidrógeno verde a otras compañías. No obstante, Cayo sostiene que el foco de la empresa será acompañar a sus clientes en el análisis de procesos y la recomendación de soluciones energéticas. “En muchos casos, nuestros clientes están tratando de reducir también su huella de carbono. Entonces, les ayudamos, los asesoramos en soluciones energéticas que les permitan lograr ese objetivo. Una de ellas podría ser la implementación de soluciones que incorporen hidrógeno verde. Pero claro, eso va a depender de cada caso, porque no es reproducible al 100% en todos los casos. Va a depender de cada configuración y cada proceso industrial”, aclara el CEO.

Países

Autores

Sergio Herrera Deza